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8 Hábitos para evitar el efecto devastador del estrés

¿sabías que el estrés se ha convertido en la segunda causa de baja laboral en Europa? 
¿Sabes que la mujer es más propensa a sufrir estrés por el factor doble presencia en su trabajo fuera de casa y la responsabilidad de la mayor parte del trabajo familiar y doméstico? 

Pues sí, la nueva enfermedad silenciosa del siglo XXI, se llama estrés, y según los estudios de los últimos años afecta anualmente a 40 millones de trabajadores europeos por unos más de 80 millones de estadounidenses, por no hablar de los millones de euros y dólares del gasto sanitario que conlleva.

¡¡Alarmante, ¿verdad?!

No hay nada más que ver, el ritmo frenético en el que nos movemos en la sociedad actual, en un “hacer” constante, en el que cada vez tenemos más amigos en facebook y menos amigos cruzando el umbral de tu casa, en el que cada vez vivimos más anestesiados por el tabaco,alcohol, drogas, televisión y redes sociales…   llegar a final de mes haciendo malabares para pagar la hipoteca, las tarjetas de crédito, alimentar a tu familia y vivir dignamente, así como la excesiva preocupación por el futuro laboral y familiar, las enfermedades….son factores que generalmente acompañan al estrés y que oscilan entre la depresión y la ansiedad como respuestas adaptativas, para garantizar nuestra supervivencia, para protegernos, adaptarnos y reajustarnos ante nuevas experiencias.

“Estrés es sinónimo de Cambio” Y todo cambio da miedo. Nuestro cerebro reptiliano nos envía una señal de “peligro” aunque éste no sea real.

Durante muchos años he conocido las dos caras del estrés. Uno es el estrés positivo o “Eustres“, que es el que provoca que mantengamos nuestra mente abierta y activa. Está relacionado con la tensión necesaria para conseguir nuestros objetivos, para hacer nuevos aprendizajes, para permanecer activos y creativos, para hacer cambios. Ya sabéis, que si no tenemos objetivos en la vida, nada va a ocurrir por sí solo. Es la energía justa que te mantiene en juego, bien gestionado es el mejor aliado.

El otro aspecto negativo del estrés es el “Distrés“. El que nos desequilibra y tensiona más allá de la sana medida y que desencadena una alteración fisiológica y psicológica que nos paraliza, agobia y dificulta la vida. Existe el estrés agudo , que es una reacción fisiológica y momentánea necesaria frente a una situación de peligro y el estrés crónico, que sería la reacción que permanece en el tiempo, que provoca desmotivación, agotamiento ,incluso depresión. En este caso, cuando el estrés se ha instalado en nuestra vida de modo habitual, es cuando hablamos de síndrome de estrés”.

En mi caso, el estrés se instaló en mi vida, en modo de depresión. Recuerdo como ante el cambio que se estaba gestando hace años en mi vida, para dedicarme hoy día al desarrollo personal, me hizo entender todo este proceso de adaptación y las 3 fases que se dan:

Fase de alarma: durante el cual el cuerpo responde, preparándose para soltear o enfrentarnos al riesgo con toda su energía.

Fase de resistencia: en ella el organismo intenta superar, adaptarse o afrontar lo que percibe como amenaza. si se afronta adecuadamente el estrés desaparece, pero si se mantiene en el tiempo, tendrá consecuencias negativas tanto en el cuerpo como en el cerebro. Puede a llegar a suceder tan lentamente que no nos damos cuenta, o incluso lo consideramos normal, ya que no somos conscientes del esfuerzo que hace nuestro organismo. Sí efectos como dolores de cabeza, fatiga crónica, problemas circulatorios, contracturas en cuello y espalda que no desaparecen descansando, dificultad para dormir, pérdida de memoria “despistes”, excesos de comida, bebida o alcohol, falta de concentración, pesimismo, sensación de fracaso….

Fase de agotamiento: tras la resistencia, la energía se acaba, el equilibrio interno largo tiempo amenazado se rompe, el sistema inmunológico se e afectado y aparece la enfermedad. El cuerpo tras un descanso grande se recupera parcialmente pero con secuelas: hipertensión, úlceras, infartos, cáncer e infecciones tienen la puerta abierta a un organismo debilitado.

Entonces lo que toca es volver a nuestro estado natural, el que siempre nos ha acompañado, por medio de la atención plena, a través de la práctica del Mindfulness. Es el puente entre las aguas revueltas que supone el estrés y el equilibrio, la salud y un estado óptimo.

¿Que es esto del mindfulness o  atención plena que  está tan de moda ? Pues es ni más ni menos que  clarificar nuestra visión, entrenarnos en responder conscientemente, observar los hábitos de nuestra mente para darnos cuenta y modificar si es necesario que está generando estrés: la interpretación, el juicio, la resistencia, los apegos, la indentificación… desde un mayor nivel de calma y estabilidad.

la respiración consciente es el medio efectivo para atenuar los efectos ligados a la estrés y la ansiedad, es lo que a mi me ayudó a liberar todos esos automatismos. Aprender a respirar conscientemente y ejercitar “la respiración abdominal es el punto de encuentro entre nuestro cuerpo y el estrés”, y  la puerta de salida del círculo vicioso del estrés.

Un ejercicio que puedes empezar a utilizar en el momento que quieras, es prestar atención a tu respiración y contarlas. Inhalas y exhalas 1…. inhalas y exhalas 2… y así puedes comenzar en un circuito de 20 respiraciones, pruébalo y haz un hábito de ello, verás como en seguida notas una relajación y calma.

Sin duda alguna la respiración es el aliado perfecto para estar presente, aquí y ahora es el único tiempo que existe, y una mente no afinada está siempre divagando entre pasado y un futuro inexistente, donde sólo hay malestar, frustración, depresión y ansiedad.

 

8 Hábitos Mindfulness contra el estrés

  1. Cuando suene el despertador por la mañana, tómate unos minutos para hacer un breve chequeo de tu cuerpo. No saltes de la cama enseguida, empieza la jornada con mayor conciencia, calma y ecuanimidad para enfrentarte a las situaciones difíciles que el día traiga.
  2. Mientras te afeitas, lavas los dientes, te duchas, si tu mente está pensando, organizando para el día, tráela enseguida al momento presente: huele el jabón, siente el agua sobre tu piel, disfruta ese momento.
  3. Si vas a prepararte un café o el desayuno, pon todos tus sentidos en el café, en su olor, sabor, temperatura, disfruta de ese placer.
  4. Camina de forma pausada cuando salgas, presta atención a los sonidos durante el camino, la gente con la que te cruzas si vas a pie. Conecta con tu cuerpo, se consciente de tus movimientos, juega a cambiar la velocidad con la que caminas. Si vas en coche, fíjate mientras conduces en el tacto del volante, el ruido del motor, busca una ocasión para ir más despacio, observa los semáforos, se consciente de tu respiración.
  5. Come una vez a la semana al menos solo, para poner plena atención en el acto de comer. Hazlo en silencio, un poco más lento de lo habitual, se consciente del sabor, la textura de la comida.
  6. Practica hacer Stop en tus actividades diarias y laborales. Haz una sola cosa a la vez y poder estar presente en ella. Acostumbra a dejar de ser multitareas, en realidad ganas más tiempo haciendo las cosas de una en una.
  7. No te apresures por llegar a casa cuanto antes. No te dejes engañar por la sensación de que disfrutarás cuando llegues, cuando estés en el sofá o viendo el programa que te gusta. Ahora es el momento de disfrutar con lo que hay. Solo existe “Ahora”
  8. Antes de irte a la cama, revisa como está tu cuerpo. Si adviertes tensiones, trata de soltar tu musculatura siendo consciente de ella y relajándola mientras respiras conscientemente, como ya sabes hacerlo.

 

     “Haz de tu vida una práctica mindfulness o atención plena” 

Tu derecho como ser humano es Vivir antes de morir. Respira y vive la vida que mereces.

 

¡Nos vemos en la siguiente entrada en mi blog!

¡Mil gracias por estar ahí!

 

José María.

 

 

El Camino de Vuelta

Vivimos en la era tecnológica y robótica basada en la perfección y la rapidez por conseguir resultados. Sólo basta abrir el icono internet en tu smartphone  y buscar “aprender un idioma” aparecen decenas de páginas para que incluso en un mes sepas hablar inglés, francés, alemán o chino.   La era actual es la más inteligente de todos los tiempos sin duda alguna, pero no por ello  la más feliz.

Echando un vistazo a las estadísticas de los últimos años , para darnos cuenta, del ascenso de personas que padecen  la enfermedad del hombre moderno, me refiero a la depresión y la ansiedad. Y hablamos de ello, como algo normal, sin darle la importancia que realmente tiene, tratando de minimizarlos con “pastillas” y mirando al vecino que está en la misma situación. Así al menos creo justificarme viendo el mal que existe en otros que están igual o  peor que yo. <Triste realidad.>

Pero por el contrario, en la dualidad, también hay personas que han encontrado un equilibrio en la vida, que son felices e irradian positivismo. Hacen que otros también recuperen la salud y el bienestar. Son personas con confianza en sí mismos, auténticas, comprometidas y que dan lo mejor de ellas mismas. ¡Echa un vistazo a tu alrededor pues existen, gracias a Dios! 

Y es que lo normal, es Ser Feliz, sentir alegría, disfrutar del presente de lo que estás haciendo ahora, independientemente si aún no has conseguido lo que quieres, seguro que no es tan urgente ni terrible no tenerlo aún. Sin embargo se nos ha olvidado reír y reírnos con los demás, basado en un pasado que ya no existe o un futuro que ansiamos conseguir.

No hablo de positivismo de verlo todo color de rosa, no me refiero a eso, la auténtica felicidad se da cuando hacemos el viaje de vuelta, es una metáfora referida al que se da cuenta de que lleva parte de su vida viviendo desde la inconsciencia.  A veces, pasa algo inesperado en forma de enfermedad o experiencia dolorosa como una separación o arruinarte en tu negocio, para reorientar tu vida  y comience  el camino de vuelta.

En ese tránsito entre dolor y placer empiezas a desarrollar un Ego más maduro para soltar apegos y llevar luz a tus sombras. Es hora de abrir el corazón y que la acción amorosa y compasiva conviva con nuestras miserias y que la vulnerabilidad se abra en canal a  nuestra naturaleza innata.

Es entonces que el “Aprender a Vivir” se convierte en un arte y una asignatura digna para todo aquel que quiere aprender a disfrutar de la vida en su máxima expresión, no en esa que ha fabricado montado en una montaña rusa de proyecciones de un inconsciente colectivo y que por defecto solo lleva a la neurosis colectiva.

Es hora de conectar con nuestros valores innatos y que la compasión, la humildad, la serenidad abracen nuestra vida para que esta siga su curso en una única canción que es Vivir desde el corazón.  El Amor sin causa crece el miedo se acentúa.

Es hora de dar paso a la inteligencia emocional más que a la inteligencia académica. Corazón contra mente, como dicen los místicos. Un proceso que trato de desarrollar con mis clientes en las sesiones personalizadas que imparto de coaching y valores en Sevilla

¿Te imaginas vivir en un estado de felicidad permanente?¿Puedes sentir como cambiaría tu vida y la de los que te rodean? ¿Crees que es posible?

¡Escucha bien, SI que lo es!

Gran número de profesionales del crecimiento personal confiamos en la  la meditación como técnica que puede ayudarte a conseguirlo. Es sabido los muchos beneficios saludables que tiene meditar. Pero una cosa es leerlo, entenderlo y otra cosa es practicarlo, porque en la práctica aprendes a meditar. No quiero darte una clase de meditación, hay muchas formas de hacerlo y muchas disciplinas, tan sólo te pido que dediques parte del día a respirar conscientemente, 2 o 3 veces al día durante 5 minutos es un buen inicio. Con la práctica podrás ir aumentando el tiempo y mejorar la técnica.

Cuando ponemos atención a la respiración conectamos con la vida entrando en nosotros, ahí en ese momento sólo hay eso, Vida. Se van desplegando sensaciones y experiencias nuevas que cuando las observamos con conciencia nos conecta con nuestra verdadera esencia. Así poco a poco comenzamos a recobrar la serenidad, la salud y un estado de alegría y felicidad duradero.

En este camino de vuelta, empiezas a recobrar tu salud psicológica, emocional y física y a dejar todo automatismo, para llevar lo mejor de ti a los tuyos y a los demás.

¡Vive, respira y decide que quieres vivir! Es hora de volver a casa.

¡Te deseo una vida próspera y feliz! ¡Disfrútala!

¡Mil gracias por estar ahí!

¡Nos vemos en la siguiente entrada de mi blog!

José María